Viñedo, paisaje y cercanía humana definen un proyecto que une vino, enoturismo y sostenibilidad.
A poco más de una hora de Madrid, entre Cuenca y Toledo, existe un lugar donde el vino no solo se elabora, sino que se siente, se observa y se respira. Finca Antigua es uno de esos proyectos capaces de unir territorio, historia y experiencia en torno a una misma idea: que el vino nace en la viña y se entiende mejor cuando se vive en su propio entorno.
La finca, de más de 1.000 hectáreas, está situada a 900 metros de altitud en un entorno extremo para el cultivo de la vid. De ellas, 421 hectáreas están plantadas de viñedo, mientras que el resto se conserva como monte bajo de encinas y carrascas, favoreciendo la biodiversidad y el equilibrio natural del ecosistema. Un paisaje abierto y sereno que define el carácter de los vinos y marca el ritmo de la vida en la bodega.
Un proyecto nacido de la búsqueda de singularidad
Finca Antigua fue, en palabras de la propia familia, un amor a primera vista. Familia Martínez Bujanda, con raíces vitivinícolas que se remontan a 1889, recorrió buena parte de la geografía española con la idea de diversificar su proyecto histórico de Rioja. Buscaban viñedos distintos, con personalidad, hasta que encontraron en La Mancha un territorio exigente y, precisamente por eso, lleno de posibilidades.
Esta filosofía se resume en una idea que acompaña a la familia desde generaciones: el vino se hace en la viña. El control del viñedo, el respeto por el entorno y la coherencia en las decisiones agronómicas son la base sobre la que se construyen sus vinos, tanto en Rioja y Rueda como en La Mancha.
Familia Martínez Bujanda traslada a sus vinos una filosofía basada en la elegancia, la sutileza y la frescura, más allá de las modas.
Enoturismo con identidad propia en Finca Antigua
El proyecto ha sabido desarrollar un modelo de enoturismo donde el vino, la naturaleza y la cercanía humana se dan la mano. Aquí, la visita va más allá de recorrer instalaciones: es una invitación a comprender el territorio y la forma de trabajar la viña.
Con diferentes tipos de experiencias, cada una de ellas se adapta al visitante. Desde recorridos más técnicos hasta propuestas sensoriales o visitas pensadas para quienes se acercan por primera vez al mundo del vino. El objetivo es siempre el mismo, compartir la historia, las personas y los pequeños detalles que hacen único el proyecto, tratando a cada visitante como si llegara a casa.
La finca se recorre a pie, en 4×4 o simplemente deteniéndose a observar el paisaje. Viñedo y monte se alternan, y el silencio del entorno ayuda a entender por qué este lugar imprime carácter a los vinos.

Vinos que reflejan el territorio
La gama de Finca Antigua es diversa, pero coherente con su origen. Blancos, tintos y elaboraciones singulares forman parte de un portfolio que busca expresar la identidad de la finca y sus parcelas. Entre ellos, destacan vinos como Finca Antigua Reserva, que refleja la madurez y estructura de los viñedos de altura; Cueva del Granero Orange Wine, una elaboración de viura que conecta tradición y modernidad; o Finca Antigua Moscatel Naturalmente Dulce, ejemplo de cómo la variedad y el clima pueden dar lugar a vinos de gran expresividad.
Mención aparte merece Clavis, un «vino de autor» elaborado con uvas de la parcela Pico Garbanzo. Esta referencia, de 22 meses en barrica nueva de roble francés, protagoniza la experiencia premium de la finca, una visita privada que incluye cata entre viñedos, recorrido por la finca, maridaje con queso manchego y un almuerzo en La Casona, una antigua casa de labranza con vistas al viñedo.

Compromiso sostenible y visión de futuro
El modelo de Finca Antigua se apoya también en un compromiso firme con la sostenibilidad, entendida no como un concepto abstracto, sino como una forma de trabajar el territorio a largo plazo. La conservación del monte, el respeto por la biodiversidad y la gestión responsable del viñedo forman parte del día a día de la finca.
Este enfoque se traslada también al enoturismo, con propuestas cada vez más personalizadas, experienciales y respetuosas con el entorno. La bodega cuenta además con una amplia variedad de espacios, tanto interiores como exteriores, que permiten acoger desde reuniones empresariales hasta eventos culturales, conciertos o celebraciones privadas, un sinfín de posibilidades personalizadas y a medida para celebrar cualquier encuentro.
Mucho más que una visita
No cabe duda de que Finca Antigua se ha consolidado como un referente enoturístico en Castilla-La Mancha, no sólo por su impacto económico, sino también por la conexión que ha sabido crear con quienes la visitan. Aquí, el vino es el hilo conductor de una experiencia más amplia, donde paisaje, historia, arquitectura y personas se combinan para ofrecer una inmersión auténtica en el territorio.
Más allá de la visita o la cata, Finca Antigua propone detenerse, observar el paisaje y entender el vino como parte de un todo.


















