El proyecto europeo ha desarrollado una planta experimental totalmente digitalizada para optimizar la elaboración del vino y acercar nuevas tecnologías a las pequeñas y medianas bodegas.
La digitalización de las bodegas busca dar respuesta a uno de los grandes retos del sector vitivinícola: producir con mayor eficiencia, controlar mejor los procesos y reducir el consumo de recursos sin renunciar a la calidad del vino. En esa línea trabaja SmartWinery, un proyecto europeo que ha desarrollado una planta experimental capaz de controlar digitalmente distintas fases de la elaboración y probar soluciones tecnológicas antes de su implantación industrial.
La iniciativa pretende facilitar el acceso a estas herramientas a las pequeñas y medianas bodegas, que deben afrontar costes de producción crecientes y adaptarse a unas exigencias cada vez mayores en materia de eficiencia y sostenibilidad. Su objetivo es demostrar cómo la automatización y el control de parámetros pueden mejorar el aprovechamiento de las instalaciones y los recursos disponibles.
Más capacidad de producción y menor consumo energético
Entre las principales aportaciones de SmartWinery figura el control de variables clave del proceso de elaboración, como la evolución de la fermentación, el potencial redox y los niveles de dióxido de azufre (SO₂). La integración de distintas tecnologías también busca acelerar determinadas etapas, desde la extracción de compuestos de la uva hasta la estabilización del vino durante su envejecimiento.
Según los datos publicados por el proyecto, estas soluciones permiten duplicar la capacidad de procesamiento en una misma instalación y reducir alrededor de un 35 % el consumo energético frente a la vinificación tradicional. La iniciativa estima asimismo una reducción del 25 % en las emisiones de gases de efecto invernadero respecto a los métodos convencionales. Estas cifras corresponden a las prestaciones comunicadas por el proyecto y deberán valorarse en función de las condiciones de aplicación de la tecnología.
Otro de los objetivos es mejorar el control de la elaboración para evitar defectos asociados a determinados tratamientos y favorecer una gestión más precisa de los procesos. La combinación de tecnologías, entre ellas los ultrasonidos y los sistemas de control de depósitos, busca además reducir la carga microbiana inicial y permitir un uso más ajustado del SO₂.
La planta de demostración está concebida para alcanzar una capacidad de procesamiento de cuatro toneladas de uva por hora. El proyecto contempla también una configuración modular, con diferentes capacidades y accesorios, para adaptar las soluciones a las necesidades de cada bodega.
Un proyecto europeo con desarrollo en Castilla-La Mancha
SmartWinery ha contado con un presupuesto total de 3,05 millones de euros, de los que aproximadamente 2,14 millones proceden de financiación europea a través del instrumento I3 y del Fondo Europeo de Desarrollo Regional (FEDER). En el proyecto participan la Universidad de Murcia, Agrovin, la Plataforma Tecnológica del Vino y la empresa griega NEUROPUBLIC.
Agrovin ha liderado el desarrollo tecnológico y alberga la planta experimental en sus instalaciones de Alcázar de San Juan, desde donde se trabaja en soluciones destinadas a mejorar la eficiencia de la producción vitivinícola. La incorporación de nuevas tecnologías forma parte del proceso de modernización de las bodegas de Castilla-La Mancha, que en los últimos años han impulsado inversiones para mejorar sus instalaciones y procesos productivos.
La iniciativa busca trasladar los resultados de la investigación a las condiciones reales de trabajo de las bodegas y facilitar su futura implantación comercial. El reto será que estas herramientas puedan adaptarse a explotaciones de distinto tamaño y contribuir a mejorar su competitividad en un mercado que exige producir de forma cada vez más eficiente.
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