Tras comprobar que un modelo individual no era viable, el sector vitivinícola analiza ahora un sistema colectivo para dar una segunda vida a las botellas de vidrio.
Reducir el impacto ambiental de los envases es uno de los grandes retos que afronta actualmente el sector del vino. Tras comprobar que un sistema individual de reutilización no ofrecía los resultados esperados, las bodegas vuelven a estudiar nuevas fórmulas para dar una segunda vida al vidrio sin renunciar al actual sistema de reciclaje.
Con ese objetivo acaba de ponerse en marcha REBOCOLLECT, una iniciativa que analizará si un modelo colectivo de reutilización de botellas puede convertirse en una solución viable para el sector vitivinícola español, especialmente en el canal HORECA. La diferencia respecto al primer intento es que ahora el sistema se plantea de forma compartida. En lugar de que cada bodega gestione sus propios envases, varias empresas utilizarían una misma infraestructura para recuperar, lavar y volver a poner en circulación las botellas.
Por qué el primer modelo no funcionó
El nuevo proyecto toma el relevo de REBO2VINO, desarrollado entre 2023 y 2025, cuyas conclusiones marcaron el camino que ahora se pretende seguir.
Aquel estudio analizó la posibilidad de que cada bodega reutilizara sus propias botellas una vez recuperadas tras su uso. Sin embargo, los resultados mostraron que ese sistema no era viable. La logística necesaria para recoger los envases, transportarlos, lavarlos y volver a ponerlos en circulación suponía unos costes elevados y un impacto ambiental que, en muchos casos, no compensaba frente al actual sistema de reciclaje.
Los trabajos dejaron, no obstante, una conclusión esperanzadora. Si varias bodegas compartían el mismo sistema de reutilización, reduciendo las distancias de transporte y aumentando el número de usos de cada botella, el modelo podía ofrecer mejores resultados tanto desde el punto de vista económico como ambiental.
Esa es precisamente la hipótesis que ahora pretende validar REBOCOLLECT.
Un sistema compartido para avanzar en sostenibilidad
Durante los próximos meses, el proyecto analizará cómo podría implantarse un modelo colectivo a escala nacional. El trabajo se centrará especialmente en el canal HORECA —hoteles, restaurantes y cafeterías—, donde la recuperación de envases resulta más sencilla que en el consumo doméstico.
Los investigadores evaluarán aspectos como la organización de la logística, las instalaciones necesarias para el lavado de las botellas, los sistemas de trazabilidad, la aceptación por parte de consumidores y establecimientos hosteleros o el impacto que tendría este modelo sobre el actual sistema de reciclaje.
La intención no es sustituir el reciclaje del vidrio, sino comprobar si ambos sistemas pueden convivir y complementarse en determinados canales de distribución y consumo.
El siguiente paso hacia una economía más circular
La sostenibilidad se ha convertido en uno de los principales ejes de transformación del sector vitivinícola. Cada vez son más las bodegas que trabajan para reducir su huella ambiental, mejorar la eficiencia de los envases y adaptarse a las nuevas exigencias normativas que llegan desde la Unión Europea.
Antes de dar un paso hacia un posible modelo de reutilización, el sector quiere disponer de datos objetivos. Ese es precisamente el propósito de REBOCOLLECT: comprobar si un sistema colectivo puede convertirse en una alternativa realista para determinadas bodegas y canales de distribución.
Si los resultados son positivos, las conclusiones del proyecto podrían abrir una nueva vía para seguir avanzando hacia una economía más circular, complementando el actual sistema de reciclaje y ofreciendo nuevas herramientas para mejorar la sostenibilidad del sector vitivinícola.
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