Viñedo ecológico y proyecto familiar definen su identidad.
Castilla-La Mancha sigue ganando peso en el sector vitivinícola nacional, no solo por volumen, sino también por el perfil de sus proyectos. La incorporación de Bodegas Del Álamo Family Vineyards a la Federación Española del Vino (FEV) es un ejemplo de esta evolución.
La bodega manchega se suma como nuevo socio a la FEV junto a Bodegas Muga y Bodegas Gordonzello, en un movimiento que refleja la diversidad de modelos que conviven hoy en el vino español. Desde proyectos históricos hasta nuevas iniciativas con un marcado enfoque en sostenibilidad y diferenciación.

Un modelo de bodega ligado al viñedo y al mercado
Con raíces que se remontan a 1933, Del Álamo Family Vineyards ha desarrollado un proyecto basado en la continuidad familiar y la adaptación a las nuevas demandas del mercado. La tercera generación asumió la gestión en 2015, impulsando una nueva etapa centrada en la elaboración de vinos con identidad propia. Ese crecimiento se ha consolidado con la construcción de su propia bodega, finalizada en 2025, y con una clara apuesta por el viñedo ecológico, que supera las 200 hectáreas certificadas.
Ubicada en el entorno de los Montes de Toledo, la bodega trabaja con una filosofía que combina tradición y sostenibilidad, elaborando vinos orgánicos y veganos orientados a un consumidor cada vez más exigente, especialmente en mercados internacionales. Su entrada en la FEV refuerza una tendencia cada vez más visible en Castilla-La Mancha: la aparición de proyectos que, partiendo del viñedo, buscan posicionarse en el mercado desde la diferenciación, la identidad y la calidad.
Además, este tipo de incorporaciones consolidan el papel de la Federación como punto de encuentro entre bodegas de distintos perfiles, facilitando la representación conjunta del sector y su proyección tanto a nivel nacional como internacional.
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