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lunes 15, abril, 2024

El sector corchero cree que los vinos españoles no aprovechan el corcho

El dilema del bodeguero ¿corcho o rosca?

«Si lleva rosca, no es bueno.», frase escuchada en la barra del bar. El dilema sobre si un vino con tapón de corcho es mejor que uno con tapón de rosca está a la orden del día entre el público aficionado o menos experto en vinos. Más allá de entrar a valorar cuestiones técnicas sobre cómo influye el corcho en el vino o por qué una bodega elige un tapón de rosca para sus vinos, vamos a hablar sobre una alianza natural que, según la Fundación Instituto Catalán del Corcho (ICSuro), podría revolucionar la percepción del vino español: la relación entre el corcho y el vino.

En el marco de la pasada edición de Barcelona Wine Week (BWW) se llevó a cabo una mesa redonda organizada por dicha fundación, ICSuro, en la que expertos de los sectores forestal, industrial y vitivinícola coincidieron en señalar al corcho no sólo como un sello de calidad, sino como un elemento diferencial que los vinos españoles aún no han explotado completamente.

Entre las principales conclusiones de mesa redonda destacan que:

  • Es necesario dar visibilidad al corcho como elemento diferencial de los vinos españoles y elaborar un relato común con el sector del vino para que ambos mundos se beneficien mutuamente.
  • El valor añadido del corcho es la integración de aspectos como el paisaje, la cultura, la prevención de incendios o la protección de la biodiversidad.
  • Los consumidores de vino reclaman cada vez productos más sostenibles; por tanto, el origen natural del corcho o su huella de carbono negativa deben ser un factor decisivo más para poner en valor la botella de vino.

El presidente del ICSuro y de AECOEK, considera que “el corcho es único y singular por sus implicaciones ecosistémicas y por ser un producto de proximidad que da valor añadido en materia de sostenibilidad a las bodegas. Sin olvidar que el sector industrial dignifica al sector primario y vela por su futuro destinando alrededor 70% del valor final del producto en la materia prima”. En este sentido, añade que “el sector industrial pide al forestal corchero más gestión forestal para tener árboles más productivos y elevar el 30% actual de alcornocal productivo en Cataluña hasta el 60% para ayudar a cuidar los bosques y del paisaje y, de rebote, hacer prevención de incendios”.

Corcho y vino ¿Un tándem ganador?

Para mucho bodegueros, el corcho, producto de la corteza del alcornoque, es mucho más que un simple tapón para las botellas de vino. Representa un vínculo con el paisaje mediterráneo, una herencia cultural y una herramienta vital en la lucha contra el cambio climático. Su valor ambiental, según los debates en la BWW, triplica su valor económico, lo que resalta la importancia de integrar este material en la narrativa del vino español.

Por tanto, la necesidad de dar visibilidad al corcho como elemento diferencial es clara. Los consumidores globales, cada vez más conscientes del medio ambiente, buscan productos sostenibles. El corcho, con su origen natural y su huella de carbono negativa, ofrece una historia que puede aumentar el valor percibido de una botella de vino.

El desafío para el vino español

El desafío ahora es cómo incorporar efectivamente este valor en el mundo del vino. La mesa redonda en la BWW fue un paso importante para iniciar esta conversación. Sin embargo, será la acción conjunta de los productores de vino y corcho lo que finalmente determinará si el corcho puede convertirse en un símbolo distintivo del vino español en el mercado global.

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