La bodega de Valdepeñas combina el autoconsumo solar con medidas de eficiencia y ha reducido más de un 90% sus emisiones de alcance 2 en cuatro años.
Reducir el impacto ambiental de una bodega no pasa únicamente por cambiar el origen de la electricidad. También por conseguir que cada litro de producto necesite menos energía para su elaboración. En esa línea, Félix Solís ha reducido un 6% la electricidad necesaria para elaborar un litro de producto desde 2022, dentro de una estrategia que combina generación renovable, autoconsumo y medidas de eficiencia en sus instalaciones.
La compañía señala que en 2025 el 99% de la energía consumida por el grupo procedió de fuentes renovables, mediante el suministro eléctrico de origen renovable certificado y la generación propia a través de instalaciones fotovoltaicas.
Menos consumo y menos emisiones
Uno de los proyectos más visibles se encuentra en la bodega de Valdepeñas, donde Félix Solís dispone de un huerto solar destinado al autoconsumo. La instalación ocupa una superficie equivalente a siete campos de fútbol y actualmente genera el 24% de la electricidad que consume la bodega, frente al 18% que representaba en 2025. La energía producida equivale, aproximadamente, al consumo eléctrico anual de 1.000 hogares españoles.

Pero la evolución energética de la compañía también se mide en la cantidad de electricidad necesaria para producir. Desde 2022, esa necesidad se ha reducido un 6% por litro, según los datos facilitados por Félix Solís, gracias a la incorporación progresiva de medidas de eficiencia en sus procesos e instalaciones.
El descenso del consumo eléctrico se acompaña de una reducción de las emisiones de alcance 2, asociadas al consumo de electricidad. La compañía asegura que estas emisiones absolutas han disminuido más de un 90% desde 2022.
La estrategia se extiende también a los residuos. En 2025, más del 98% de los residuos generados por Félix Solís se destinó a operaciones de valorización, evitando su envío directo a vertedero. La bodega de Valdepeñas cuenta además con la certificación Sustainable Wineries for Climate Protection (SWfCP) de la Federación Española del Vino, que contempla aspectos medioambientales, sociales, económicos y de gobernanza.
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