Ángeles Morales Fresneda asume la presidencia con el objetivo de reforzar el enoturismo y ampliar la oferta de experiencias
La Ruta del Vino de La Mancha inicia una nueva etapa con el nombramiento de Ángeles Morales Fresneda como nueva presidenta de la entidad. La actual concejala de Turismo del Ayuntamiento de Pedro Muñoz asume el cargo con el objetivo de impulsar un proyecto estratégico para la promoción turística y económica del territorio. Recoge el testigo de Rocío Valentín, quien ha estado al frente de la entidad durante los dos últimos años y ha sido reconocida por su gestión positiva, especialmente en el impulso de colaboraciones entre el sector público y privado y en el aumento de visitantes.
Ángeles Morales afronta esta responsabilidad con la intención de consolidar el papel del vino como hilo conductor del enoturismo manchego, reforzando la colaboración entre administraciones públicas y el tejido empresarial. Bodegas, alojamientos, restauración y comercios locales forman parte de una red que busca ofrecer experiencias completas a un visitante cada vez más interesado en el turismo de interior.
El auge del enoturismo y de las escapadas vinculadas a la gastronomía, la cultura y el paisaje abre nuevas oportunidades para la Ruta del Vino de La Mancha. Visitas a bodegas, catas comentadas, cocina tradicional, queserías, almazaras o productos cinegéticos configuran una oferta diversa que conecta directamente con la identidad del territorio.
Una directiva renovada y nuevos retos
Esta nueva etapa llega acompañada de una renovación de la directiva, con la incorporación de Alba López, concejala de Socuéllamos, como vicepresidenta. Entre los objetivos marcados destacan la ampliación de la oferta de experiencias, la incorporación de nuevos municipios y la fidelización del visitante, animándole a regresar para seguir descubriendo la región.
Actualmente, la Ruta del Vino de La Mancha integra municipios emblemáticos de la provincia de Ciudad Real como Alcázar de San Juan, Campo de Criptana, Argamasilla de Alba, Tomelloso, Socuéllamos, Villarrubia de los Ojos, La Solana o Pedro Muñoz, junto a localidades de otras provincias como El Toboso (Toledo), El Provencio (Cuenca) o Villarrobledo (Albacete). Un mosaico de pueblos que comparten vino, historia y paisaje.
Vino, patrimonio y territorio
Más allá del impacto turístico, el enoturismo genera un retorno económico directo en sectores como la hostelería, el alojamiento y el comercio local. Abrir las bodegas al visitante se traduce en actividad, empleo y visibilidad para el medio rural.
La Ruta del Vino de La Mancha invita a descubrir molinos de viento, lagunas, patrimonio cervantino, miradores sobre el viñedo infinito y fiestas populares, combinando vino, gastronomía y cultura en una experiencia auténtica. Una propuesta que refuerza la posición de Castilla-La Mancha como destino enoturístico de referencia y que encara esta nueva etapa con ambición y vocación de crecimiento.
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