Cómo afecta el riego a la maduración de la uva

Muchos viticultores y enólogos temen tanto la lluvia como el riego durante la fase de maduración de la uva, porque piensan que el agua puede “diluir” la calidad. Esta ponencia analiza las recientes investigaciones realizadas por el grupo de la “Washington State University” que evidencian cómo las uvas pueden regular su tamaño y concentración mediante la gestión de la entrada y salida de agua.

El inicio de la fase de maduración (envero) se caracteriza por un aumento exponencial de azúcares y por tanto también de agua para satisfacer las necesidades de la baya. Esto permite que las uvas maduren incluso bajo condiciones de estrés hídrico. Si el clima es muy caluroso y seco, las uvas pueden deshacerse del exceso de agua transpirándola a través del hollejo; por el contrario, cuando el clima es húmedo, el exceso de agua se distribuye hacia las hojas.

Los datos utilizados, basados en pruebas de campo, muestran que el riego por goteo y por surcos, durante la fase de maduración, no provoca una dilución cualitativa de las uvas; Sin embargo, la lluvia y el riego por aspersión, o incluso unas condiciones climáticas muy húmedas, no sólo bloquean la evapotranspiración de las bayas, sino que conducen a la entrada de agua a través de los hollejos.

En conclusión, la lluvia y el riego por aspersión pueden dañar la calidad de la uva dependiendo de la fecha de recogida y de si tienen el tiempo suficiente para perder el exceso de agua.

 

Una noticia de Infowine.

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