El sector acusa la falta de producto, aunque mantiene el pulso en los segmentos de mayor calidad.
La Denominación de Origen Cava cerró 2025 con un descenso significativo en las ventas, un ajuste que el sector atribuye directamente a la sequía y a la consecuente reducción de disponibilidad de vino. Pese a ello, la demanda se mantiene firme y los indicadores de valor muestran una evolución positiva en las categorías de mayor prestigio.
En total, se comercializaron 190 millones de botellas, un 12,8% menos que en 2024. La facturación alcanzó los 2.048 millones de euros, lo que supone un retroceso del 10%, condicionado por la menor disponibilidad de vino base.
Mercados internacionales a la baja, estabilidad en España
El impacto ha sido especialmente visible en el exterior. Las exportaciones, tradicionalmente el principal motor del cava, cayeron un 18,68%, reflejo de la dificultad para abastecer a mercados que en los últimos años habían mostrado un crecimiento sostenido.
En contraste, el mercado nacional ha ofrecido un comportamiento más equilibrado. El volumen retrocede un 2,48%, pero el valor continúa al alza, señal de que el consumidor español mantiene su apuesta por referencias de mayor calidad. En conjunto, se exportaron 113,9 millones de botellas, frente a los 76,1 millones vendidas en España.
Menos volumen, más valor
Más allá del ajuste en cifras globales, 2025 deja una lectura relevante: las categorías superiores siguen ganando peso. Los Cavas de Guarda Superior crecieron un 1,41%, impulsados por dos segmentos clave.
Por un lado, los Gran Reserva, que avanzaron un 6,09%. Por otro, los Cavas de Paraje Calificado, que registraron un notable incremento del 82,35%, consolidándose como la expresión más singular y limitada de la denominación.
Para el presidente del Consejo Regulador, Javier Pagés, estos datos confirman la dirección estratégica emprendida en los últimos años: “Los segmentos de mayor valor añadido continúan creciendo incluso en un contexto condicionado por la sequía. Representan un gran potencial para el futuro de la categoría”.
El origen como eje de futuro
La DO Cava continúa reforzando su apuesta por la calidad y la identidad territorial. La reciente incorporación de nuevos Cavas de Guarda Superior de Paraje Calificado (la categoría más exigente del pliego de condiciones) subraya esta orientación: menos volumen, pero mayor precisión en el origen y en la elaboración.
Con presencia en más de 130 países y un papel destacado en las exportaciones del vino español, el cava afronta un escenario de transición. La disponibilidad de producto seguirá condicionada por la climatología, pero la estrategia es clara: crecer en valor, no en volumen, y consolidar su posicionamiento como uno de los espumosos de referencia a nivel internacional.
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