Proyectos piloto en Francia e Italia muestran cómo la digitalización permite anticipar enfermedades, optimizar recursos y reducir riesgos climáticos en viticultura.
La tecnología avanza a pasos agigantados y entre ella, la digitalización del viñedo avanza con paso firme. El uso de sensores en campo, datos agroclimáticos en tiempo real y modelos de inteligencia artificial está empezando a cambiar la forma en que los viticultores toman decisiones clave sobre riego, sanidad vegetal o gestión del riesgo climático.
Según información de InfoWine publicada por el proyecto europeo AgriDataValue, financiado por el programa Horizon Europe, distintas experiencias piloto desarrolladas en viñedos de Francia e Italia están validando el potencial de estas tecnologías para una gestión más precisa y sostenible del viñedo.
El proyecto trabaja en la creación de un espacio de datos agroambientales que integra información procedente del campo, datos climáticos y herramientas avanzadas de análisis. Dentro de este marco, la viticultura ocupa un papel relevante como uno de los sectores donde la aplicación práctica de estos sistemas puede generar beneficios directos para el productor.
En los viñedos participantes se han instalado redes de sensores que monitorizan de forma continua parámetros como la temperatura, la humedad relativa, la humedad del suelo, la humedad foliar o las precipitaciones. La recopilación constante de estos datos permite ajustar prácticas agronómicas esenciales, como la irrigación o la fertilización, y mejorar la eficiencia en el uso de recursos.
Uno de los desarrollos más destacados es la aplicación de modelos de aprendizaje automático orientados a la predicción de enfermedades como el mildiu y el oídio. A partir del análisis de datos climáticos y registros históricos, estos modelos identifican periodos de riesgo y generan alertas tempranas que facilitan intervenciones más ajustadas y preventivas.
La integración de datos agroclimáticos también resulta clave para la gestión de riesgos climáticos, especialmente en la predicción de heladas primaverales, uno de los factores más críticos en viticultura por su impacto directo sobre brotes, yemas e inflorescencias.

Las experiencias piloto se desarrollan en viñedos de alto valor en Saint‑Émilion (Francia), donde se presta especial atención a la trazabilidad y al cumplimiento normativo, y en Tebano (Italia), dentro de la región de Emilia‑Romaña, en explotaciones gestionadas bajo criterios de sostenibilidad con variedades como Sangiovese y Trebbiano.
Más allá de estos casos concretos, AgriDataValue refleja una tendencia clara en el sector: la combinación de datos en tiempo real, inteligencia artificial y herramientas de apoyo a la decisión abre la puerta a una viticultura más resiliente, eficiente y sostenible, con menor impacto ambiental y mayor capacidad para anticiparse a los riesgos.
Más allá del avance tecnológico, el debate sigue estando en cómo y cuándo estos sistemas llegarán al conjunto del viñedo. Con una población viticultora envejecida y una falta evidente de relevo generacional en el campo, la implantación generalizada de estas herramientas aún avanza a un ritmo desigual. La tecnología está disponible, pero su adopción a gran escala sigue dependiendo de factores que van más allá de la innovación.
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