Vinícola del Carmen une cooperación y arte como iniciativa social

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Vinícola del Carmen cumple 125 años y lo hace abriendo sus puertas al Albaicín.

Un gran mural lleno de fuerza se puede observar en una de las grandes paredes de Vinícola del Carmen. Un proyecto que une el Albaicín con la histórica cooperativa de Campo de Criptana y que se ha llevado a cabo por Miguel Valbuena y un grupo de usuarios del Centro Ocupacional Rogelio Sánchez Ruiz.

La iniciativa se enmarca dentro del proyecto CooperArte que nacía en 2019 y que se fue retrasando con el gran paréntesis de la pandemia. Julia Mercedes Leal, presidenta de la cooperativa, lo vio claro a raíz del proyecto que la Diputación Provincial desarrolló en los silos de la provincia. Le pareció una idea muy atractiva y ahora tocaba integrar a los artistas criptanenses con los vecinos y desde la cooperativa. Y eso es lo que se ha hecho con este primer proyecto: Vinícola del Carmen ha unido el trabajo de uno de nuestros grandes, Miguel Valbuena, con el colectivo de personas con capacidades diferentes del Centro Ocupacional Rogelio Sánchez Ruiz, a través de una gran pared que acerca a todos ellos al pueblo. A este paso le seguirán otros que implicarán otras manifestaciones del arte como bien podrían ser la música o la danza.

Julia Mercedes Leal: «queremos dar un plus, un valor añadido a nuestro pueblo”

La presidenta de la cooperativa recuerda que “lo que hacemos en Vinícola del Carmen es coger uva, hacer vino e intentar venderlo, pero además de ello queremos dar un plus, un valor añadido a nuestro pueblo”.

Arte y cooperación van de la mano

Domingo Díaz es el responsable del taller Artístico Creativo del Sánchez Ruiz y señala como este tipo de proyectos logran mostrar que la integración es posible y además dejan huella no solo en Vinícola del Carmen sino también en el pueblo. Una integración en la que todavía queda mucho por hacer.

Miguel Valbuena explica cómo los chicos del Centro Ocupacional le ganaron desde el minuto cero, haciendo del trabajo un trabajo en equipo y además con un colectivo muy especial. Ha visto en ellos las ganas de trabajar, de hacer las cosas bien y siempre una buena disposición. “Ha sido sencillo trabajar con ellos y es fácil ver la alegría que para ellos supone el salir de su círculo y ambiente cotidiano”.

El resultado, un mural que nos invita a subir a la sierra a modo de trampantojo expresionista con la fuerza que le dan las diferentes tonalidades del azul añil y la alegría y desenfado del naranja. En torno a él se reunían hace unos días alumnos, maestros y miembros de la cooperativa y centro ocupacional para celebrar con un sencillo y amigable almuerzo el resultado de una muy buena idea.

Fuente: CampodeCriptana.info

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