La cata, dirigida por el Master of Wine Pedro Ballesteros, reunió a profesionales de la restauración para analizar la identidad y evolución de la denominación.
La D.O. Méntrida-Toledo continúa desarrollando su estrategia de posicionamiento en el canal gastronómico en el año en el que conmemora su 50 aniversario. En este contexto, ha celebrado una cata magistral en el Palacio de Benacazón dirigida a profesionales de la hostelería, la restauración y la sumillería de la provincia.
La sesión ha estado dirigida por el Master of Wine Pedro Ballesteros, primer español en conseguir en el año 2010 este prestigioso título internacional, quien ha guiado una degustación concebida para mostrar el momento actual de la denominación.
Un recorrido para entender el estilo de Méntrida-Toledo
La cata ha reunido 12 vinos seleccionados previamente a ciegas, en una propuesta que ha permitido recorrer distintos perfiles dentro de la denominación. La garnacha, variedad clave en la zona, ha actuado como hilo conductor de una sesión orientada a profesionales. Entre las referencias catadas se encontraban vinos de bodegas como Arrayán, Canopy, Condes de Fuensalida, Alonso Cuesta, Tavera o Vitícola Mentridana, reflejando diferentes formas de interpretar el territorio.

En este sentido, Pedro Ballesteros destacó que se trata de “vinos con frescura, equilibrio y una identidad muy reconocible, capaces de combinar fruta, finura y profundidad”.
La hostelería como eje de posicionamiento
La jornada ha reunido a profesionales de referencia del sector gastronómico, con presencia de restaurantes como Raíces, Iván Cerdeño, Venta de Aires o La Orza, entre otros.
El objetivo no es solo promocional. La denominación busca reforzar su relación con la hostelería como canal clave para trasladar el valor del vino al consumidor final, en un contexto en el que la prescripción en sala gana cada vez más peso.
Un territorio que gana definición
La D.O. Méntrida-Toledo agrupa a más de 50 municipios, cerca de 30 bodegas y unos 1.500 viticultores. En los últimos años, ha ido consolidando un perfil más definido, apoyado en la garnacha y en una mayor atención al viñedo.
Esta cata se enmarca dentro de la programación de su 50 aniversario, una celebración que está sirviendo también para reforzar su posicionamiento y visibilidad dentro del panorama vitivinícola nacional.
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