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lunes 15, abril, 2024

Se establece el grado mínimo de la uva para vinificación esta campaña

Grado mínimo de la uva para vinificación de la campaña 2022/2023.

La uva de vinificación que entre en las instalaciones de Castilla-La Mancha para su transformación en vino deberá tener un contenido en azúcares no inferior a 9 grados alcohólicos volumétricos potenciales a 20 ºC. La uva que entre con un grado alcohólico volumétrico potencial a 20 ºC inferior a 9 deberá destinarse a la elaboración de mosto, zumo de uva, vinagre o a la destilación para alcohol de uso de boca, industrial o energético.

Para acreditar que la uva de vinificación con un contenido en azúcares inferior a 9 grados alcohólicos volumétricos ha salido del mercado del vino, todos los operadores implicados en el proceso, desde la recepción de la uva hasta el destino final, deberán disponer de los documentos y registros de trazabilidad correspondientes. A efectos de control y de trazabilidad, durante el transporte de un producto vitivinícola obtenido con uvas de graduación inferior a 9 grados alcohólicos volumétricos potenciales a 20 ºC, el documento de acompañamiento debe reflejar la limitación en su destino final.

Uva para transformación

De este modo, las uvas de vinificación que se destinen a bodegas para su transformación en vino, deberán proceder de parcelas en las que los rendimientos por hectárea nunca superen los 18.000 kg/ha para uva tinta y 20.000 kg/ha para uva blanca. En el caso en el que las uvas de las parcelas de viñedo destinado a la producción de vino no cumplan con este requisito, y sean vendimiadas, podrán destinarse exclusivamente a la elaboración de mosto, vinagre o a la destilación para alcohol de uso de boca, usos industriales y energéticos.

A nivel regional, como medida complementaria a la establecida en la disposición adicional segunda del Real Decreto 774/2014, de 12 de septiembre, la presente orden añade un requisito más para la elaboración de vinos en nuestra región con el objetivo de apostar por la calidad, trazabilidad y transparencia que sitúe a los vinos de Castilla-La Mancha en una posición más competitiva.

En el proceso de elaboración del vino, uno de los principales parámetros que intervienen en el resultado final del producto es el contenido en azúcares de la uva, materia prima de esta bebida alcohólica tan importante para la región. La parte II del anexo VII del Reglamento (UE) nº 1308/2013 de 17 de diciembre de 2013 del Parlamento Europeo y del Consejo, por el que se crea la organización común de mercados de productos agrarios, define el vino como el producto obtenido exclusivamente por fermentación alcohólica, total o parcial, de uva fresca, estrujada o no, o de mosto de uva. Asimismo, establece que el vino debe tener un grado alcohólico adquirido no inferior a 9% vol., cuando proceda exclusivamente de uva cosechada en la zona vitícola C, dentro de la cual se encuentra Castilla-La Mancha. La Organización Internacional de la Viña y el Vino establece mediante la Resolución OIV-OENO 466-2012 el método de evaluación del contenido en azúcares de los mostos mediante refractometría.

Los rendimientos por encima de determinados límites, variables en función del sistema de conducción y de las prácticas de cultivo, pueden afectar a la calidad de la uva y en consecuencia a la calidad del vino elaborado. Por tanto, es importante acompañar la limitación del destino de la uva establecido en la disposición adicional segunda del Real Decreto 774/2014, de 12 de septiembre, con la obligatoriedad de un contenido mínimo de azúcares en la uva procedente de cada partida, a f in de evitar las prácticas de cultivo que elevan considerablemente las producciones, lo que ocasiona una disminución de la concentración de azúcares en la uva, y por tanto del grado alcohólico del vino que con ella se elabora, lo que obligaría a recurrir a otras prácticas enológicas para obtener vino. A lo anteriormente mencionado es especialmente susceptible la variedad Airén, por su elevada productividad, por la intensificación de su cultivo en los últimos años y por suponer la mayor superficie de viñedo en Castilla-La Mancha. Además, se amplían los destinos posibles de la uva que no alcanza el contenido mínimo de azúcares, posibilitando que pueda ir también a zumo de uva.

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