Así trabajaba la organización que elaboraba vino adulterado por valor de 100 millones €

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La Operación Isolu ha durado dos años y ha desmantelado una organización que elaboraba vino, zumos y licores adulterados.

En el marco de la denominada Operación Isolu, la Guardia Civil y la Agencia Tributaria han detenido a 6 personas e investigado a otras 27 dentro de una red internacional que utilizaba hasta 60 sociedades diferentes en la elaboración y distribución de vino adulterado.

El producto adulterado lo vendían en países europeos y están implicadas varias bodegas y alcoholeras de la provincia de Ciudad Real, siendo Tomelloso presuntamente dónde se llevaban a cabo las principales acciones del grupo.

La organización elaboró una compleja trama de sociedades (60), en algunos casos instrumentales con presencia tanto en España como en otros seis países europeos. De esta forma adquirían sucedáneos de mosto y alcoholes rectificados para poder adulterar el producto final y ofrecer así precios más bajos rompiendo el mercado en perjuicio de la competencia y el propio consumidor.

Las bodegas investigadas no están adscritas a ninguna denominación de origen

Según las informaciones publicadas en ABC la adquisición de productos adulterados generó un beneficio de cerca de 78 millones de euros a la trama, que habría llegado a casi los 100 millones de euros al realizar importaciones y exportaciones fraudulentas.

La elaboración de vino adulterado

En concreto, en lugar de mosto utilizaban la isoglucosa (jarabe de maíz y de otros productos, llegando incluso a utilizar mandioca) para fabricar el vino, y alcohol procedente de cereales (frente al alcohol vínico) para la elaboración de aguardientes y brandy.

La organización utilizaba esta compleja estructura para una doble operativa, que en el caso de la isoglucosa, se transportaba directamente desde empresas productoras o almacenistas de Holanda y Bélgica hasta las bodegas españolas, documentando la venta a través de varias sociedades instrumentales nacionales y extranjeras que cambiaban la naturaleza del producto en sus facturas y ocultaban la identidad de los autores del fraude.

Cuando se recibía la isoglucosa, se rebajaba y se fermentaba o se concentraba mezclada con productos vínicos, con el fin de abaratar costes y no para aumentar el grado alcohólico de forma artificial, llegando incluso la trama a disponer de laboratorios propios.

En el caso del alcohol, los responsables de la organización compraban el alcohol rectificado en depósitos fiscales de Rotterdam (Holanda), donde lo rebajaban y lo mezclaban para obtener resultados isotópicos compatibles con el vino.

A continuación, enviaban el producto hasta una fábrica de alcohol vínico colaboradora, donde se le añadían congéneres (químicos naturales) de vino, o se simulaba su envejecimiento para perfeccionar la adulteración como aguardiente o brandy.

El registro

Se han realizado registros en 11 establecimientos y domicilios de Ciudad Real, Toledo y Madrid. La Guardia Civil con apoyo de unidades de auditoria informática (UAI) de la Agencia Tributaria procedió a la recogida de numerosa documentación en soporte informático y en papel, así como muestras de productos de vino adulterado y dinero en efectivo.

En la operación se han incautado nueve vehículos de alta gama entre los que se encuentran varios Ferraris, un Porche y una moto de gran cilindrada. Además de forma casual se han intervenido cuatro armas de fuego ilegales, dos armas de avancarga, un revolver y una pistola automática.

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