Una investigación desarrollada en la Universidad de La Rioja demuestra el potencial de las cámaras y la visión artificial para prever la producción de uva y optimizar la gestión del viñedo.
La transformación digital continúa avanzando en el sector vitivinícola y la inteligencia artificial comienza a desempeñar un papel cada vez más importante en el viñedo. Una investigación desarrollada en la Universidad de La Rioja ha permitido crear nuevas herramientas capaces de estimar con antelación la cantidad de uva que producirá una parcela mediante el uso de cámaras, sensores RGB y sistemas de visión artificial.
El trabajo, desarrollado por Rubén Íñiguez Mangado en colaboración con el grupo de investigación Televitis y el Instituto de Ciencias de la Vid y del Vino (ICVV), abre nuevas posibilidades para la viticultura de precisión y para la planificación de las explotaciones y las bodegas.
Un reto histórico para viticultores y bodegas
Prever con suficiente antelación la cantidad de uva que producirá un viñedo ha sido tradicionalmente uno de los grandes desafíos del sector. Los métodos convencionales se basan en muestreos manuales que requieren tiempo y mano de obra y que, además, no siempre reflejan con precisión la variabilidad existente dentro de una misma parcela.
Con el objetivo de superar estas limitaciones, la investigación ha desarrollado diferentes herramientas capaces de analizar imágenes obtenidas directamente en campo y extraer información relacionada con los componentes de la producción. Gracias a ello, es posible realizar estimaciones más rápidas y precisas en condiciones reales de trabajo.
Cámaras e inteligencia artificial para reconocer racimos y estimar su peso
La tesis se estructura en cinco estudios centrados en distintos factores que influyen en la capacidad de los sistemas automáticos para identificar racimos, inflorescencias y otros elementos relevantes de la planta. Entre los aspectos analizados figuran la densidad vegetativa, las distintas fases del desarrollo de la vid y las condiciones de iluminación, tanto natural como artificial.
Los resultados muestran que la inteligencia artificial es capaz de reconocer racimos con un elevado grado de precisión y determinar cuáles son los momentos más adecuados del ciclo vegetativo para obtener imágenes fiables. Además, la investigación ha permitido desarrollar modelos capaces de identificar automáticamente el estado fenológico de la vid y estimar el peso de los racimos a partir de su forma, mejorando la precisión de las previsiones de cosecha.
Una herramienta para planificar mejor la vendimia
La posibilidad de disponer de estimaciones tempranas y fiables puede ayudar a optimizar recursos y mejorar la toma de decisiones tanto en el viñedo como en la bodega. La planificación de la vendimia, la organización de los trabajos en campo o la gestión de la producción son algunos de los ámbitos que pueden beneficiarse de estas nuevas herramientas.
La investigación pone de manifiesto el creciente peso de la digitalización y la inteligencia artificial dentro de la viticultura de precisión, un ámbito llamado a ganar protagonismo en los próximos años. Como concluye el propio investigador, estas tecnologías pueden convertirse en una herramienta clave para avanzar hacia una viticultura más eficiente y sostenible.
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