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El desafío a largo plazo de la viticultura europea al cambio climático

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La adaptación al cambio climático en el viñedo es un gran desafío para la viticultura en todo el mundo.

¿Cómo afectará el cambio climático al viñedo en España y Europa? Las medidas de adaptación a largo plazo se refieren a aquellas que requieren opciones de transformación o cambios estructurales. Los viticultores tienden a ser reacios a aplicar tales medidas; en comparación con la adaptación a corto plazo, por lo general requieren más inversión y cambios significativos en las prácticas comunes, y deben implementarse en horizontes temporales relativamente largos, lidiando con muchas incertidumbres sobre el futuro. Algunas posibles medidas se describen a continuación.

Cambios en sistemas de producción

Los cambios en estos sistemas pueden proporcionar un potencial de adaptación significativo. Dado el clima más cálido y seco de algunas regiones (por ejemplo, la región mediterránea), el sistema de capacitación que debe priorizarse es el que puede reducir la demanda de agua de los cultivos con una mayor resistencia a la sequía, mientras se intenta mantener la calidad adecuada de las bayas y la productividad de los viñedos.

Por ejemplo, el sistema de formación y poda gobelet se adoptó con frecuencia en las zonas secas del Mediterráneo para limitar el uso de agua de la vid, al reducir el área foliar por hectárea y limitar la demanda de fotosíntesis y transpiración. Sin embargo, el sistema gobelet se ha ido abandonando gradualmente en los últimos años debido a las dificultades para aplicar la recolección mecánica.

Además, los cambios en estos sistemas suelen implicar cambios en otros aspectos asociados. Se sabe que la densidad de vides, la distancia entre hileras y la orientación, así como la distancia entre plantas, influyen en la intercepción de la luz, que deben optimizarse para mejorar el potencial de adaptación.

Selección clonal vástago-portainjerto

La selección del material vegetal apropiado es una recomendación importante para la adaptación al cambio climático. Generalmente, el objetivo de la adaptación es mantener la tipicidad del vino local, que es un reflejo de la variedad local y la especificidad regional. Se recomienda aprovechar la variabilidad clonal (clones tanto de vástago como de portainjerto), porque para la mayoría de las variedades todavía existen diferencias en el tiempo de madurez de 8 a 10 días para diferentes clones de la misma variedad.

Los clones de maduración tardía se injertan en la misma variedad, de modo que la tipicidad del vino no cambie significativamente y el proceso de maduración de la fruta pueda retrasarse para hacer frente a la fenología avanzada bajo temperaturas crecientes.

Selección varietal

Desde una perspectiva a largo plazo, la maduración de la fruta puede retrasarse considerablemente mediante la introducción de variedades de maduración tardía en algunas regiones vitivinícolas importantes. Importante la búsqueda de genotipos de maduración tardía que produzcan vinos sin alteración de su calidad. No obstante, reemplazar una variedad actual por una nueva es un desafío en muchas regiones vinícolas europeas, donde el prestigio y las propiedades sensoriales de muchos vinos de terruño dependen de variedades específicas, y cualquier cambio abrupto puede implicar importantes riesgos financieros.

Para superar este problema, es importante ayudar a los consumidores a adaptarse gradualmente a los diferentes estilos y características de vino; por ejemplo, cultivando variedades mejor adaptadas y mencionándolas en las etiquetas de los vinos como más resistentes al clima y respetuosas con el medio ambiente.

Nuevas ubicaciones

En regiones donde la viticultura puede volverse económica o ambientalmente insostenible, la reubicación de viñedos es una posible opción de adaptación a largo plazo. Es probable que se produzcan disminuciones de algunas regiones vitivinícolas del sur de Europa. En consecuencia, se ha sugerido que los viñedos se reubiquen en áreas costeras más frías, en sitios con mayor elevación, latitud o ubicaciones menos expuestas al sol, como laderas orientadas al norte.

Sin embargo, la opción de reubicación se considera generalmente como un último recurso y debe evaluarse sistémicamente, por ejemplo, teniendo en cuenta la variabilidad del clima local, la topografía, la pendiente y la idoneidad económica. No es fácil afrontar el cambio climático en el viñedo.

Fuente: Ives Technical Reviews & Clim4Vitis.


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