Un estudio internacional con participación del ICVV analiza cómo la enfermedad modifica las comunidades bacterianas presentes en las hojas de la vid.
La podredumbre negra de la vid, conocida también como black rot, no solo afecta a la planta, sino que también provoca cambios en las comunidades de microorganismos que viven sobre sus hojas. Es una de las conclusiones de un estudio internacional en el que ha participado el grupo BIOVITIS del Instituto de Ciencias de la Vid y del Vino (ICVV).
Según explica el ICVV, la investigación ha analizado cómo cambia el microbioma de las hojas, es decir, el conjunto de microorganismos que viven sobre su superficie, cuando la vid está afectada por esta enfermedad, causada por el hongo Phyllosticta ampelicida. Para ello, los investigadores estudiaron hojas sanas y con síntomas de la variedad ‘Touriga Nacional’ procedentes de tres viñedos del Duero, en Portugal.
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Aunque la cantidad y diversidad global de bacterias presentes en las hojas apenas presentan diferencias entre las plantas sanas y enfermas, los resultados muestran cambios importantes en la composición de estas comunidades.
Entre ellos aparecen variaciones en la presencia de algunos grupos bacterianos, como Proteobacteria, Actinobacteriota o Myxococcota. Las plantas afectadas también presentan una menor presencia de algunos de los microorganismos habituales de las hojas y cambios en las relaciones que mantienen entre sí las distintas comunidades bacterianas.
La enfermedad altera el equilibrio microbiano de la vid
El estudio detecta además un aumento de genes relacionados con la resistencia a los antibióticos. Los investigadores relacionan el conjunto de cambios observados con una alteración del equilibrio habitual de los microorganismos presentes en las hojas de la vid.
Este fenómeno puede tener implicaciones desde la perspectiva del enfoque One Health, que analiza de forma conjunta la relación entre la salud de las personas, los animales y los ecosistemas, especialmente por la presencia de genes de resistencia asociados a cultivos de interés alimentario.
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Pero la respuesta de la vid ante la enfermedad no parece limitarse a estos cambios. El trabajo apunta también a una posible respuesta «meliorbiótica», mediante la que la planta podría favorecer la presencia de determinadas bacterias potencialmente beneficiosas.
Entre ellas aparecen géneros como Azospirillum, Exiguobacterium o Acinetobacter, relacionados con la supresión de enfermedades y la tolerancia al estrés.
Este hallazgo abre nuevas vías de investigación para desarrollar en el futuro estrategias de manejo más ecológicas, basadas en la utilización o manipulación de los microorganismos asociados a la vid para ayudar a combatir la podredumbre negra y otras enfermedades.
El estudio ha sido publicado en la revista científica Microbial Ecology bajo el título Metabarcoding Profiling Reveals Microbiome Structure and Predicts Functional Shifts in Grapevines Challenged by Phyllosticta ampelicida, y cuenta con participación del grupo BIOVITIS del ICVV.













