La tempranillo tinto revela su origen en el valle del Ebro y su expansión hacia Portugal.
Un equipo de investigadores ha logrado desentrañar el linaje y origen de la variedad tempranillo tinto, la uva reina del vino español. Su origen se sitúa en el valle del Ebro, fruto del cruce natural entre Albillo Mayor y Benedicto, y desde allí se expandió hacia el Duero y Portugal. Este hallazgo, basado en análisis genómicos, permitirá seleccionar clones mejor adaptados al cambio climático.
La tempranillo tinto, variedad que protagoniza algunos de los vinos más conocidos de España y la tercera variedad de uva vinífera más cultivada del mundo, tiene ya trazado su árbol genealógico. Un estudio reciente, llevado a cabo en la Facultade de de Bioloxía de la Universidade de Santiago de Compostela, ha utilizado técnicas de secuenciación genómica para identificar el origen, las rutas de dispersión y las variantes clonales de esta histórica uva.
Según el análisis de 185 muestras procedentes de viñedos tradicionales en España y Portugal, la tempranillo nació del cruce espontáneo entre las variedades albillo mayor y benedicto. La investigación sitúa su origen en la cuenca alta del río Ebro, en el norte peninsular, desde donde comenzó su expansión a lo largo del valle del Duero y hacia el sur de Portugal.
Gracias a la identificación de 23 genotipos diferentes, los científicos han podido reconstruir la historia de propagación de la variedad y confirmar que ciertas características clave —como la maduración tardía o un menor contenido de azúcar en la uva— han surgido de forma independiente en distintas zonas, lo que ofrece nuevas oportunidades para la mejora clonal.
El estudio cobra especial importancia en un contexto marcado por el cambio climático. Seleccionar variantes de tempranillo más resistentes o mejor adaptadas a condiciones de calor extremo será vital para preservar la calidad y sostenibilidad del vino en los próximos años.
En la actualidad, la tempranillo ocupa más de 200.000 hectáreas en España y está presente en más de 30 denominación de origen, además de ser también la variedad más plantada en Portugal. Esta nueva mirada a su origen y evolución genética no sólo refuerza su valor histórico y cultural, sino que abre la puerta a estrategias más eficaces para conservarlo y mejorarlo.
Las exportaciones españolas de vino al Reino Unido cayeron un 7,5 % en valor durante los primeros cuatro meses de 2025.
Las bodegas españolas están notando el impacto de los nuevos aranceles británicos al vino según su graduación alcohólica. Desde febrero, los tintos con más cuerpo —los más exportados— pagan más impuestos, lo que ya ha provocado una caída del 7,5 % en las ventas a Reino Unido.
Se ha hablado mucho de los aranceles de Trump al vino europeo y cómo afectaron al mercado español. Pero lo cierto es que no todo gira en torno a Estados Unidos. Para muchas bodegas españolas, Europa sigue siendo un mercado clave. Alemania, Países Bajos y Reino Unido son destinos prioritarios para mantener unas buenas cifras de exportación.
Y es precisamente en Reino Unido donde se han tomado últimamente decisiones que están complicando las cosas para el vino español. ¿Por qué? Porque desde febrero de 2025, una nueva normativa británica obliga a los importadores a pagar más impuestos por los vinos con mayor contenido alcohólico, entre 11,5 y 14,5 grados.
Esta medida afecta especialmente a España, y en particular a sus vinos tintos, que suelen superar el 12,5 % de alcohol y, por tanto, entran de lleno en el tramo más caro del nuevo sistema fiscal. La medida, que se anunció en los presupuestos del pasado otoño, ya está teniendo consecuencias: en los primeros cuatro meses de este año, las exportaciones de vino español a Reino Unido han caído un 7,5 %.
Según explican los bodegueros, los vinos españoles tienden a tener una graduación alcohólica más alta que los de otros países europeos. ¿La razón? Nuestro clima más cálido hace que las uvas tengan más azúcar, lo que se traduce en vinos con más cuerpo… y más alcohol.
José Luis Benítez, director de la Federación Española del Vino, lo resumió así: los tintos españoles, muy populares en el Reino Unido, han sido “los más penalizados por el aumento impositivo”, y añade que “el nuevo sistema fiscal favorece a las cervezas… y a algunos vinos espumosos”. Hasta ahora, los impuestos británicos se calculaban según el volumen del vino, pero ahora el contenido de alcohol es el que manda.
Aranceles al vino en Reino Unido: las cifras confirman el golpe
Los datos no dejan lugar a dudas. Según la Organización Interprofesional del Vino de España, las exportaciones al Reino Unido cayeron un 7,5 % en valor durante los primeros cuatro meses de 2025, hasta los 111 millones de euros.
Según un comunicado de Reuters, Reino Unido no sólo ha frenado las compras a España. Francia e Italia también han registrado caídas —del 6 % y 6,7 %, respectivamente—, pero la española ha sido la más notable. Las bodegas aseguran que estos nuevos impuestos están mermando aún más la competitividad, ya de por sí golpeada tras el Brexit.
“Está poniendo nuestros precios muchísimo más altos. El impuesto está claramente en el centro de la conversación. Todo el mundo pregunta: ¿cuál es el grado alcohólico?”, comenta Nicola Thornton, fundadora de la exportadora Spanish Palate, con sede en Toro.
Benítez añadió que los importadores británicos están pagando hasta un 20 % más por algunos tintos españoles, precisamente los más afectados por esta nueva política fiscal.
“Sin duda nos está afectando… Inglaterra es un mercado grande e histórico para los vinos españoles”, afirma Richi Arambarri, CEO de la bodega riojana Vintae.
¿Bajar el alcohol o perder mercado?
Para tratar de reducir costes, muchos importadores británicos están apostando por vinos más ligeros, con graduaciones entre el 11,5 % y el 12 %. Sin embargo, este cambio no convence del todo al consumidor final y el sector confía en que se trate de un efecto temporal.
La Red de Pueblos Gastronómicos de España invita a conocer la esencia de dos tierras hermanas como Andalucía y Castilla-La Mancha con una nueva ‘gastroruta’.
Hay viajes que se saborean más allá del plato. Con ese espíritu nace la Red de Pueblos Gastronómicos de España, un proyecto que, según cuentan, quiere poner en valor el alma culinaria de nuestros pueblos. Tras tres años de trabajo y la implicación de tres grandes corporaciones del sector turístico y agroalimentario, esta iniciativa propone mucho más que una ruta: una invitación a redescubrir España a través de su esencia más auténtica. Desde las recetas heredadas de abuelas y fogones centenarios hasta las fiestas populares, el patrimonio, las leyendas y, cómo no, los sabores que definen nuestra identidad.
Castilla-La Mancha ya forma parte de esta red con dos municipios —Sigüenza y Alcázar de San Juan— que representan esa combinación de tradición y excelencia que busca consolidarse como motor de desarrollo, empleo y oportunidades para el medio rural. Entre las rutas actualmente disponibles destacan tres itinerarios principales: R1: Almendralejo – Llerena – Aracena; R2: Riaza – Sigüenza – Mora de Rubielos; y R3: Alhaurín el Grande – Baena – Alcázar de San Juan.
«Gastroruta»: Alhaurín el Grande, Baena y Alcázar de San Juan
Inicio en Alhaurín el Grande (Málaga).
El inicio de esta grastroruta promete. Alhaurín el Grande, un pueblo blanco a un paso de Málaga, ofrece un viaje al pasado a través de sus plazas con siglos de historia y huellas árabes, como el Arco del Cobertizo. La tradición se fusiona con la modernidad en este municipio del Valle del Guadalhorce, conocido por su riqueza agrícola, sus molinos históricos y una Semana Santa de Interés Turístico Nacional. Es un refugio tranquilo para quienes buscan huir de las masas y adentrarse en la autenticidad, saboreando una gastronomía local única, paseando por los bosques de la Sierra de las Nieves o visitando sus cercanas playas, para después regresar al sosiego del pueblo. ¿Qué debes saber si te sientas a la mesa en Alhaurín el Grande? Pues que su cocina honra la humildad del campo, destacando el icónico pan cateto, elaborado con masa densa y horneado en leña. Platos de invierno como las sopas cachorreñas y los mojetes de bacalao, junto a las migas con uvas o granada, reflejan la tradición de la cocina de aprovechamiento. La tierra también aporta la materia prima de su dieta mediterránea, con productos como aguacates, naranjas y aceitunas. La tradición también se saborea en sus embutidos y en una rica repostería artesanal que incluye bollos de aceite y las originales tortas de aceite.
El viaje continúa en Baena (Córdoba).
En la soleada Campiña cordobesa, la histórica Baena sorprende con sus ritos únicos, como el toque de del tambor durante la Semana Santa. Dominada por un castillo árabe milenario, la ciudad ofrece un recorrido que va desde iglesias renacentistas y platerescas, como Santa María la Mayor, hasta el fascinante Museo del Olivar y el Aceite. Un viaje al pasado, con su riqueza arqueológica del yacimiento de Torreparedones, y una parada para la aventura en la Cueva del Yeso, convierten a este enclave andaluz en un destino que equilibra tradición, cultura e historia con un dinamismo singular. Si hablamos de cocina en Baena es para rendir un tributo a la sencillez y a la calidad de sus productos, con el aceite de oliva virgen extra con D.O. Baena como orgullo y base de su cocina. Sus platos combinan tradición e innovación, fusionando recetas clásicas como el salmorejo cordobés con berenjenas rebozadas, o elevando la humildad del revoltillo baenense a la alta cocina. Las mesas locales se visten con el contundente empedraíllo y curiosas brochetas llamadas «ratones». La herencia árabe se paladea en su repostería, mientras que el mojete de papas es el plato casero por excelencia, símbolo de la riqueza de sus recetarios familiares.
Destino y final del viaje en Alcázar de San Juan (Ciudad Real).
Alcázar de San Juan es un viaje al corazón de La Mancha, donde la historia de don Quijote cobra vida. En la Iglesia de Santa María, se encuentra la partida de bautismo de Miguel de Cervantes, un tesoro que conecta al genio literario con este lugar. La ciudad, salpicada de molinos quijotescos y guiños cervantinos, ofrece un recorrido entre el Torreón del Gran Prior, vestigio medieval, y el Museo Casa del Hidalgo. Pero Alcázar es también naturaleza, con su Complejo Lagunar, y una rica cultura vinícola y festiva, que la convierten en un destino que invita al viajero a perderse en el tiempo. En Alcázar de San Juan, la gastronomía es un legado que narra la historia de pastores y jornaleros. Sus platos, como las humildes y sabrosas migas o los icónicos duelos y quebrantos que aparecen en la obra de Cervantes, son un reflejo de la vida de La Mancha. El queso manchego, con Denominación de Origen, es el orgullo de la región, mientras que el pisto y las calderetas de cordero reflejan su riqueza agrícola y festiva. El recorrido se endulza con las famosas tortas de Alcázar, elaboradas por las monjas clarisas, y se vive a través de la tradición del tapeo, que invita a saborear la autenticidad en cada bocado.
La bodega de Ribera del Duero obtiene el exigente certificado SWfCP que otorga la Federación Española del Vino.
La bodega Pradorey, ubicada en Gumiel de Mercado (Burgos), acaba de recibir el sello Sustainable Wineries for Climate Protection (SWfCP), otorgado por la Federación Española del Vino (FEV), situándose así entre las bodegas más sostenibles del país.
Este reconocimiento, el más exigente en materia de sostenibilidad ambiental en el sector vitivinícola español, avala el compromiso de Pradorey con un modelo de producción responsable. La certificación evalúa no sólo los aspectos medioambientales, sino también las dimensiones social, económica y de gobernanza de las bodegas que aspiran a obtenerla. Todas deben superar una auditoría externa para acreditar su desempeño en estos cuatro pilares.
Pionera en sostenibilidad
Bodegas Pradorey no es nueva en este camino hacia la sostenibilidad. En 2016 comenzó la conversión ecológica de sus primeras 50 hectáreas de viñedo y, dos años más tarde, se convirtió en la primera bodega de Europa en utilizar corcho ecológico, marcando un hito en innovación sostenible.
«Esta certificación representa un paso firme hacia un modelo de producción más consciente, equilibrado y alineado con los retos del futuro», ha afirmado el consejero delegado de la bodega, Fernando Rodríguez de Rivera Cremades.
Cuatro vinos 100% ecológicos
Actualmente, la bodega burgalesa cuenta con 17 referencias en el mercado, de las cuales cuatro —Adaro, Salgüero Tinto, Sr. Niño y Lía— son completamente ecológicas, consolidando así su apuesta por un viñedo más respetuoso con el entorno y por una viticultura que prioriza el cuidado del planeta y las personas.
La bodega de Los Hinojosos (Cuenca) recupera esta práctica centenaria para conectar a los visitantes con el origen del vino y la cultura rural.
Aunque la vendimia marca el final del ciclo de la vid, en los viñedos de Finca Antigua, en Los Hinojosos (Cuenca), aún queda espacio para una tradición ancestral: la rebusca, una costumbre agrícola con siglos de historia que hoy se transforma en una experiencia enoturística para todos los públicos.
El próximo sábado 20 de septiembre, la bodega abre sus puertas para celebrar una jornada de rebusca, donde los asistentes podrán recorrer el viñedo, recolectar uvas olvidadas tras la vendimia y disfrutar de una completa visita guiada, catas y gastronomía local.
¿Qué es la rebusca?
La rebusca es una práctica documentada desde hace siglos en las regiones vitivinícolas de Europa. Tras la vendimia principal, y con permiso de las autoridades locales, los vecinos podían entrar a los viñedos para recoger las uvas que habían quedado atrás. Era un acto solidario que permitía aprovechar al máximo la cosecha y elaborar vino casero.
Hoy, Finca Antigua recupera este rito con una mirada contemporánea, convertir al visitante en viñador por un día, acercándolo a la cultura del vino desde la raíz.
Una jornada entre viñas, historia y vino
La actividad comenzará a las 11:00 h en La Casona, punto de encuentro donde se entregará el material necesario. Desde allí, los asistentes se dirigirán a la Parcela Pico Garbanzo para recolectar racimos olvidados entre las hojas.
Después, se ofrecerá una cata de mosto y vino Clavis, acompañada de un picoteo de productos locales. El recorrido incluirá también una visita guiada a la bodega y una cata de tres vinos, maridados con queso manchego.
Finca Antigua, referente en enoturismo en la región, convierte esta antigua costumbre en una experiencia educativa, emocional y gastronómica. Un plan perfecto para compartir en familia o con amigos, rodeados de viñedos, historia y buen vino. Puedes realizar tu reserva para La Rebusca en Finca Antigua aquí.
La campaña se cierra con 31,1 millones de hectolitros de vino y 36,8 millones si se incluye el mosto, mientras las ventas al exterior bajan un 6,7% en volumen.
La producción de vino en España durante la campaña 2024/2025 alcanzó los 31,1 millones de hectolitros, lo que supone un incremento del 9,2% respecto al año anterior, según los últimos datos publicados por el Sistema de Información del Mercado del Vino (INFOVI) y de los que se ha hecho eco la Organización Interprofesional del Vino de España (OIVE). Si se incluye también el mosto, la producción total de vino y mosto durante la campaña 2024/2025 asciende a 36,8 millones de hectolitros, con un aumento del 9,5%.
Sin embargo, las previsiones para la campaña 2025/2026 no son tan optimistas. La OIVE estima una producción en torno a los 35 millones de hectolitros de vino y mosto, afectada por condiciones climáticas adversas como la sequía, el calor extremo, tormentas y pedriscos, así como por enfermedades como el mildiu, especialmente en regiones como La Rioja, Castilla y León o Andalucía.
Existencias y consumo
Al cierre de la campaña 2024/2025, las existencias finales de vino y mosto sin concentrar ascendieron a 32,2 millones de hectolitros, un leve incremento del 0,5%. En detalle, las existencias de vino bajaron un 1,4%, hasta los 30,6 millones de hectolitros, mientras que las de mosto sin concentrar se dispararon un 61,6%, alcanzando 1,6 millones de hectolitros.
El consumo nacional de vino se mantuvo estable en los 9,75 millones de hectolitros en el interanual a julio de 2025, con una mínima reducción respecto al año anterior de apenas 2.319 hectolitros.
Durante esta última campaña, 1,4 millones de hectolitros de vino se destinaron a destilería y vinagrería, lo que supone un descenso del 8%. En concreto, el vino para destilación bajó un 12%, hasta 1,08 millones de hectolitros, mientras que el destinado a elaborar vinagre aumentó un 8,9%, alcanzando los 332.204 hectolitros.
Además, se emplearon 1,27 millones de hectolitros en la elaboración de bebidas aromatizadas, comovermut, sangría y similares, un 4,9% menos que en la campaña anterior.
Exportaciones e importaciones
Las exportaciones españolas de vino cerraron la campaña con una caída del 6,7% en volumen, situándose en 18,4 millones de hectolitros, y del 8,5% si se incluye el mosto (19,5 millones de hl). En términos económicos, las ventas hasta junio de 2025 descendieron apenas un 0,2% en valor, hasta los 2.694,7 millones de euros, mientras que el volumen bajó un 5,7%.
Por tipo de producto, los vinos envasados mejoraron su facturación pese a venderse en menor volumen, mientras que los graneles cayeron tanto en litros como en ingresos, aunque ambos segmentos registraron un aumento del precio medio cercano al 5%.
En contraste, las importaciones de vino crecieron un 33% en volumen, hasta los 846.301 hectolitros, con un valor de 282,6 millones de euros (+8,9%). Este aumento se debe principalmente al vino a granel, que subió un 61,5% en volumen y un 52% en valor.
La UE autoriza los sellos Fire Wine y Fire Product para reconocer la lucha contra incendios.
Este verano, el fuego ha vuelto a arrasar miles de hectáreas en España, dejando un paisaje desolador y un mensaje claro: necesitamos cambiar nuestra forma de convivir con el territorio. Galicia, Castilla y León, Andalucía… son las regiones que este año han librado una temporada marcada por incendios cada vez más intensos y difíciles de controlar. Pero en medio de este escenario, también surgen respuestas. El campo, lejos de ser sólo víctima del cambio climático, empieza a ser visto como parte de la solución.
Con este enfoque, la Oficina de Propiedad Intelectual de la Unión Europea (Euipo) ha aprobado la creación de dos nuevas marcas que reconocen precisamente a los productores que apuestan por esa gestión activa del paisaje: Fire Wine Resilient Landscape y Fire Product Resilient Landscape.
Ambas certificaciones buscan dar valor y visibilidad a las fincas agrícolas de la UE que contribuyen a la prevención de incendios forestales mediante una planificación que convierte sus cultivos en auténticos “cortafuegos productivos”. La aprobación llega dos años después de la presentación oficial de la iniciativa Fire Wine y tras un periodo de investigación técnica sobre las condiciones de localización y manejo agrario necesarias para cumplir con los estándares ecológicos y preventivos.
La marca Fire Wine Resilient Landscape se dirige de forma específica al sector vitivinícola, mientras que Fire Product Resilient Landscape abarca otras producciones primarias como el aceite de oliva, frutales, trufa o hortalizas.
Además, el sistema de certificación permitirá la adhesión colectiva, lo que abre la puerta a que Denominaciones de Origen, cooperativas, agrupaciones de viticultores o territorios completos puedan acogerse a la marca, reforzando su identidad sostenible y su compromiso ambiental.
Según Europa Press, la medida se enmarca en el proyecto europeo Fire-Res, una iniciativa financiada dentro del programa Horizon 2020, que impulsa soluciones tecnológicas, sociales y económicas para reducir el riesgo de incendios a gran escala. El proyecto está coordinado por el Centre de Ciència i Tecnologia Forestal de Catalunya (CTFC), que ha sido clave en el desarrollo científico de esta certificación.
Con esta nueva etiqueta, la Unión Europea pretende reconocer el papel activo de la agricultura en la defensa frente al fuego, promoviendo una gestión del territoro más resiliente, capaz de proteger la biodiversidad, el paisaje y la vida rural.
Todo lo que debes saber sobre esta enfermedad causada por Xylella fastidiosa, una de las mayores amenazas emergentes para los cultivos mediterráneos.
La enfermedad de Pierce representa una de las mayores amenazas emergentes para la viticultura global. Provocada por la bacteria Xylella fastidiosa, ya ha causado pérdidas millonarias en regiones como California o el sur de Italia. En este artículo te explicamos qué es, cómo se transmite y qué medidas se están aplicando en Europa para contenerla.
Qué es la enfermedad de Pierce
La enfermedad de Pierce, provocada por la bacteria Xylella fastidiosa, afecta gravemente a la vid y otras plantas al bloquear su sistema vascular. Este colapso interno impide el transporte de agua y nutrientes, lo que deriva en síntomas como la marchitez, la decoloración de las hojas y, finalmente, la muerte de la planta en un periodo de dos a cinco años. La bacteria se transmite mediante insectos vectores que se alimentan de la savia, lo que facilita su rápida propagación y genera importantes pérdidas económicas en los cultivos afectados.
Considerada como una de las bacterias más destructivas para la agricultura a nivel mundial, Xylella fastidiosa afecta a múltiples cultivos, como cítricos, almendros u olivos.
Síntomas de la enfermedad de Pierce
Los síntomas de la enfermedad de Pierce varían según la especie afectada, pero en general están asociados al estrés hídrico: decaimiento general, y en casos más graves, seca de hojas y ramas, hasta la muerte de la planta.
En la viña, los síntomas incluyen clorosis y necrosis de las hojas, con el tejido entre los nervios volviéndose marrón y seco. Las hojas pueden mostrar un arrugamiento hacia arriba o hacia abajo, con deformaciones evidentes que afectan su superficie. Además, se puede observar una reducción en el crecimiento de la planta, con brotes más cortos y menos vigorosos, y una disminución significativa en la producción de uva, con frutos que se desarrollan de manera incompleta o no se forman del todo. En casos graves, las ramas empiezan a marchitarse, afectando las partes superiores de la planta, y las hojas se desprenden prematuramente, dejando la viña sin follaje antes del final de la temporada. Estos síntomas pueden confundirse con el estrés hídrico u otras enfermedades.
En el almendro, los síntomas incluyen el quemado de hojas y brotes, marchitez general del árbol, y una reducción en la producción de almendras, con los frutos quedándose al árbol. Estos síntomas se pueden confundir con el estrés hídrico causado por la sequía.
En el olivo, los síntomas observados son marchitez y decaimiento general (relacionados con el estrés hídrico), seca de hojas que empieza por el margen apical y de ramas, acompañada de defoliación, llegando incluso a la muerte del árbol. Las hojas se pueden ver zonas secas y marrones con distribución irregular, con el abrillantamiento hacia lo inverso. En otros casos, la seca solo se encuentra al extremo apical de la hoja. También se ha observado clorosis acentuada del nervio central de las hojas, unida a la seca o necrosis del ápice.
Xylella fastidiosa en el olivoXylella fastidiosa en el almendroXylella fastidiosa en la vid
Medidas de control para la enfermedad de Pierce
Para frenar la expansión de la enfermedad de Pierce, provocada por la bacteria Xylella fastidiosa, los Estados miembros de la Unión Europea están obligados a establecer zonas demarcadas tan pronto como se confirme oficialmente un brote. Estas zonas se dividen en dos: una zona infectada, donde se ha detectado la bacteria, y una zona tampón de vigilancia intensiva.
La zona infectada debe tener un radio mínimo de 50 metros en torno a la planta afectada, y una anchura de al menos 2,5 kilómetros si el objetivo es la erradicación, o de 5 kilómetros si se opta por contener la bacteria en zonas donde ya no es viable eliminarla por completo —como ocurre en regiones como Apulia (Italia), Córcega o Baleares.
Dentro de estas áreas, las medidas de erradicación son estrictas: se eliminan todas las plantas infectadas o sospechosas, así como aquellas de especies conocidas por ser hospedadoras, incluso si no muestran síntomas. En algunos casos, como con árboles de valor histórico, se permite su conservación bajo vigilancia intensiva y tratamientos específicos contra los insectos vectores.
Las zonas demarcadas pueden levantarse sólo si durante cuatro años consecutivos no se detecta la presencia de la bacteria, tras prospecciones oficiales. En la zona tampón de 2,5 km, se requiere un control riguroso mediante muestreo y análisis sistemático de las especies vegetales más vulnerables.
Enfermedad de Pierce en España
En junio de 2015 se aprobó el Plan de Contingencia Español, cuyo principal objetivo es evitar la introducción y la propagación de la bacteria en nuestro país. Incluye un Protocolo Nacional de Prospecciones para la detección precoz, y un Programa de Erradicación que recoge las medidas que deben adoptarse en caso de detectar brotes. Desde 2016 se ha detectado la Xylella fastidiosa en zonas de Baleares, Alicante, Madrid, Andalucía y Extremadura. No obstante, según fuentes oficiales del Ministerio de Agricultura, los brotes de Madrid y de Almería ya han sido erradicados.
Islas Baleares
Las Islas Baleares está siendo la región más afectada por la Xylella fastidiosa. Y es que en las Islas Baleares se habían detectado a fecha de julio de 2024 un total 1.823 casos positivos entre 22.261 muestras tomadas. Actualmente está presente en todas las islas excepto en Formentera, con 3 subespecies de la bacteria (multiplex, fastidiosa y pauca).
Extremadura
En mayo de 2024 se establecieron dos zonas de riesgo en las áreas de Extremadura cercanas a 2 zonas demarcadas de Portugal, y se comenzó la implementación de un programa de vigilancia específico. Se estableció una zona demarcada formada por una zona infectada de 50 metros alrededor de cada positivo y una zona tampón de 2,5 km de ancho desde cada zona infectada. En la zona demarcada se realizará un programa de erradicación en el que se adoptarán las medidas recogidas en el capítulo IV del Reglamento de Ejecución 2020/2021.
Alicante
La primera detección de Xylella fastidiosa en Comunidad Valenciana, sobre 12 almendros de una parcela de El Castell de Guadalest (Alicante), se notificó en junio de 2017. Desde ese momento se intensificaron las prospecciones en la zona y como resultado de ello se han ido comunicando diversas actualizaciones del brote inicial, lo que ha supuesto una redefinición de la zona demarcada cuando ha sido necesario. En la actualidad la zona demarcada engloba municipios de las provincias de Alicante y Valencia, y abarca más de 140.000 ha. Si bien se han detectado casos positivos en más de 15 especies vegetales distintas, afecta particularmente al almendro, con cerca de 5.000 positivos (90% de los casos).
Conclusiones
La expansión de Xylella fastidiosa y su impacto en cultivos clave como la vid, el almendro o el olivo exige una vigilancia constante. Las zonas afectadas en España muestran que la detección temprana y la actuación rápida son claves para contener esta bacteria que sigue siendo una amenaza latente para la agricultura mediterránea.
Un estudio internacional publicado en 2025 acaba de revelar que el riesgo de propagación de la enfermedad de Pierce, causada por la mencionada bacteria Xylella fastidiosa, es mucho mayor de lo estimado hasta ahora. La investigación, publicada en la revista científica de referencia Nature, concluye que el uso de datos climáticos de alta resolución en modelos epidemiológicos es esencial para predecir con mayor precisión la expansión de plagas y enfermedades en cultivos agrícolas, especialmente en el viñedo.
El mensaje final del estudio es contundente: la amenaza de la enfermedad de Pierce es más alta, más extendida y más rápida de lo previsto. Esto obliga a replantear las estrategias de prevención y vigilancia a todos los niveles. En regiones con relieve complejo y microclimas marcados, como zonas vitivinícolas del sur de Europa, es urgente reforzar los controles y adaptar los modelos predictivos si se quiere evitar un brote epidémico a corto plazo.
Agencias.- La Asociación de Industrias Vitivinícolas Europeas (AIVE) ha instado a no malvender vino, por debajo de los costes de producción, en plena vendimia.
En nota de prensa, dicha asociación ha destacado una recuperación en los últimos meses del precio del vino, tanto blanco como tinto, debido a la caída de estocaje en bodegas y cooperativas.
El presidente de AIVE, Lorenzo Delgado, apunta que queda poco vino y mosto almacenado tras la reactivación de los mercados por, entre otros motivos, las bajas cosechas de importantes zonas productoras españolas como La Mancha, La Rioja, Extremadura, Andalucía o Requena y una producción menor en Francia e Italia.
Añade también que son numerosos los agricultores que están dejando de vendimiar y abandonando el cultivo de la viña baja de secano en diversas zonas de España, ante la falta de rentabilidad y de ayudas al arranque definitivo.
Además, apunta que en Castilla-La Mancha existen ya muchos viñedos viejos, muy agotados, por la sequía y las plagas, con escasas producciones.
Precio del vino
Ante esta situación, Delgado confía en que los precios del vino también vayan al alza. Por ello, hace un llamamiento al sector, y especialmente a las cooperativas, a no vender por debajo de costes de producción, que se han elevado en la presente campaña –energía, combustible, impuestos, mano de obra, maquinaría– mientras la cosecha desciende, «siendo cada vez más caro producir y reduciéndose notablemente el margen de beneficio para el viticultor».
En cuanto a la producción de Castilla-La Mancha, desde AIVE estiman que finalmente será en torno a un 30% inferior a la de la campaña anterior, que ya fue baja –un 25%-30%– y por encima del 50%-60% de una cosecha media.
Por último, el presidente de AIVE ha lanzado un mensaje a todos los operadores de la cadena: «Es hora de dejar ya de dar los precios en pesetas, debería estar hasta prohibido, pues esta moneda hace años que no está en curso, y solo sigue usándose en el sector agrario».
Cooperativas Agro-alimentarias de España actualiza su previsión de vendimia a 34 millones de hectolitros.
La vendimia 2025 en España avanza y confirma la tendencia a la baja y una producción inferior a lo estimado. Tras las primeras previsiones de Cooperativas Agroalimentarias de España, que a finales de julio hablaban de 37,5 millones de hectolitros de vino y mosto, los últimos datos actualizados apuntan ya a una cosecha que rondará los 34 millones de hectolitros, es decir, una merma de más de 3 millones respecto a las estimaciones iniciales.
Con la vendimia generalizada en la mayor parte del país, las labores a pie de campo han puesto en evidencia el impacto del verano seco y cálido. El mes de agosto, sin lluvias significativas, ha impedido que la uva engorde lo suficiente, afectando especialmente a variedades tempranas como la Chardonnay o la Sauvignon Blanc, cuya producción ha sido notablemente inferior.
A pesar de este descenso en volumen, las condiciones climáticas han favorecido una uva de excelente calidad. Tal y como ha destacado Fernando Ezquerro, presidente del Consejo Sectorial del Vino, “a pesar de estas dificultades, las lluvias registradas en determinados momentos de la campaña han supuesto un alivio y han contribuido a la recuperación de viñedos muy afectados por las sequías de años anteriores. En general, se está recogiendo una uva de gran calidad, equilibrada en acidez y grado”.
Menores existencias para la campaña 2024/2025
A esta situación se suman los datos de cierre de la campaña 2024/2025, que muestran unas existencias finales totales de vino de 30,6 millones de hectolitros, un 1,42 % menos que el año pasado y un 13,18 % por debajo de la media de los últimos cinco años.
El descenso es especialmente notable en los vinos tintos y rosados, que cierran con 18,9 millones de hectolitros, un 10,19 % menos que el año anterior y un 17,8 % por debajo del promedio quinquenal.